Según se consigna en el libro "Represión y Desaparecidos en Argentina" (publicado por Ediciones Polimor a principios de la década de 1980), la región costera cercana a la ciudad bonaerense de Miramar, conocida desde fines del siglo XIX bajo el nombre de "Las Brusquitas", fue una zona aprovechada por los militares para fusilar opositores ideológicos al régimen.

Desde entonces, los lugareños relatan que por las noches se pueden observar cosas raras en el paraje. Se habla de fantasmas; de sombríos guerreros "ninjas" que saltan en la oscuridad; y de grupos espectrales de niños que atacan a los visitantes, sin causa aparente alguna.

Pocos son los que se animan a pernoctar en el bosque lindero a la playa y algunos de los más insignes investigadores de lo paranormal se han negado, literalmente, a pisar el sitio.

El paraje conocido como "Las Brusquitas" posee no sólo un pasado truculento de asesinatos y supuestos rituales satánicos, sino una etimología demoníaca que puede llegar a explicar el por qué de los extraños sucesos que se vienen denunciando desde hace años.